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Por Joyce Hampton ©2008
Imagínate que estás guiando tu auto en un día soleado cuando de repente la ventana del conductor explota y el metal choca con un más grande y más poderoso vehículo. Con fuerza bruta tu auto es lanzado hacia el centro de la autopista y se estrella contra un inmenso árbol. Tu cuerpo es lanzado hacia delante por el impacto, sin la capacidad de evitar lo que está por ocurrir. Aquí está la esencia de la situación. Tu estás saludable y lleno de vida en un minuto.
En el próximo mili segundo, tu vida está apunto de terminar de forma abrupta. Para hacerlo peor, tu no tienes las fuerzas para alterar tu destino. Esta seria situación ilustra como la vida cambia repentinamente de existencia a no existencia en el tiempo que nos toma un pestañear.
Un escenario parecido es real en la próxima situación. Yo nunca he escuchado a una mujer decir: “Yo estoy cargando un feto.” La expresión más común es más parecida a: “Voy a tener un bebé”, sea unos minutos después de recibir la noticia o 12 semanas después. Me pregunto porqué tanta retórica en cuando el feto se convierte en un bebé. Pareciera que la opción del aborto es simplemente la manipulación de un estado mental. Básicamente, una mujer puede concluir: “Si no quiero tener este bebé entonces pensaré que es un feto para que lo extraigan de mi cuerpo”. Por lo tanto, parece ser que en cuestión a la concepción, sea un feto o un bebé dependiera solo si lo deseamos. El gobierno ha hecho su parte en cuanto a legalizar esta manipulación, que desde su punto de vista significa el control del crecimiento de la población. De acuerdo con estadísticas, abortos legales en los Estados Unidos de Norte América desde el año 1973 hasta el año 2000 totalizaba unos 40 millones de acuerdo a The Alan Guttmacher Institute. Contrario al argumento obvio que – la mujer tiene derecho o elección de hacer con su cuerpo lo que quiera - la pregunta real debiera ser – ¿Es correcto destruir vida, especialmente una vida que fue concebida voluntariamente? ¿Cuáles son los métodos para terminar la existencia de un “feto”? Si miramos la verdad a la cara no podemos caramelizar los procedimientos crueles del aborto infligidos contra el inocente.
Cuando pensamos en elección, ¿Que pasa con los derechos de elegir de la mujer antes de la concepción? ¿La mujer le entrega su derecho y voluntad de lo que ocurrirá con su cuerpo a su pareja? Debiéramos considerar seriamente otras alternativas para prevenir la concepción hasta que se desee ser padres/madres, en lugar de someter nuestros cuerpos a los procedimientos del aborto. De esta manera, no tendríamos que devaluar nuestra propia existencia en privacidad destruyendo una vida dentro de nosotras.
Dios valora la vida del no nacido. ¿Cómo lo sabemos? “Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús.” Lucas 1:31. ¿Fue esta vida valorada desde su concepción? ¿Miró Dios al no nacido como un “feto”? Lucas 1:41,42 nos dice: “Y aconteció que cuando oyó Elisabet la salutación de María, la criatura saltó en su vientre, y Elisabet, llena del Espíritu Santo, exclamó a gran voz: - Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre.” Se utilizó “criatura” no “feto” en la traducción de la Biblia (RV1995). Tener un bebé fue diseñado para traer gozo y deleite en nosotros. Es también la afirmación que verifica nuestra propia existencia a través del tiempo.
Article Source: http://www.faithwriters.com ©2008 by Joyce Hampton