Rafael Vila
Editor In Chief

¡Ay Dios! No hay bendición más grande que poder ofrecer tu talento para honrar a Dios. Yo tengo mi propio negocio, con buenos  y malos momentos, pero lo hago porque tengo que hacerlo. Tengo una esposa y un niño que cuidar. Es por esto que me pregunto: " ¿No tengo apenas tiempo para mí, por qué Dios pone este proyecto en mi corazón?” Hay solamente una respuesta, es mi 100% a Dios, no porque tengo que, pero porque me gusta…

..."Éste es el Dios que sirvo, no un Dios de maldiciones y destrucción, pero un Dios de fuego consumidor que me consumen con su fuego para purificarme en su tolerancia para vivir con propósito en su Reino, con Cristo como mi modelo, y el Espíritu Santo para dirigirme"...

Rafael Vilá

Custom Search
Dios, mi madre y yo
Advertise With Us! Aim High

El otro día leía Deuteronomio 28 y reí repentinamente porque este capítulo se divide en dos porciones, una habla sobre la bendición que viene con la obediencia y la segunda la maldición que viene con la desobediencia. Río porque hay muchas más maldiciones que bendiciones y comienzo a comparar al escritor de este capítulo con nosotros.

 

Sabes, por mucho que respeto la Biblia tengo que entender que el hombre formó una parte esencial en escribirla. Y con este capítulo noté algo que es fuerte incluso hoy. Cuando comienzo a discutir sobre ideas y punto de vista con otros miembros compañeros del Reino he notado que la mayor parte del tiempo terminamos en discusión de cosas inaplicables a la conversación original que comenzó la discusión. Terminamos la discusión con quién está correcto o incorrecto, qué es bueno o que es malvado. Pero medita en esto, ¿no es esta la razón por la que nos expulsaron del jardín?

 

La conducta humana tiende a discutir en que está bien o que está mal, también intenta dominar e imponer opiniones sobre otras personas. ¿Por qué? Otra conducta humana es exagerar cosas, especialmente cuando se habla de maldiciones y destrucciones. Recuerdo cuando era un niño que mis historietas preferidas eran ésas llena de violencia, de destrucción y de venganza. Incluso las películas de mayor venta hoy son las que están llenas de odio y de venganza o las de temas apocalípticos. Ni hablar de las telenovelas.

 

Estos comportamientos me llevan discutir incluso dentro de mí quién o qué es realmente Dios. En una mano vemos a un Dios lleno de misericordia y de amabilidad y en la otra mano un Dios enojado con su boca llena de maldiciones para los que no le sigan. Bien, en mi búsqueda para conocer a Dios estudié las escrituras tempranas sobre Dios, la mayoría formaban parte de los creyentes hasta que por orden de Constantino, la iglesia decide expulsarlos de lo que conocemos hoy como la Biblia. Y encontré que, como los musulmanes creen hoy, entre los judíos y tempranos cristianos había los que creían que Dios te castiga para satisfacer su propósito, otros cristianos eran politeístas. También en escritos antiguos, aún más antiguos que el Génesis que conocemos, había creyentes que creían que Dios era el máximo poder en el cielo, pero que bajo su comando había unos seres vivientes divinos los cuales realmente nos formaron a nosotros. Entre todas estas creencias creció Moisés.

 

Estaba tan confundido; No sabía dónde buscar para conocer la realidad de Dios. De esta manera Dios me permitió entender que no puedo conocerle a través de las experiencias de otro. Cuando cumplí 35 años finalmente le conocí. Estaba en medio de la nada, hacía frío, mucho frío, 40 grados bajo cero. Recuerdo como si fuera ayer, discutía conmigo mismo por qué decidí conducir un camión de 18 ruedas en vez de estar haciendo lo que realmente Dios me instruyó para hacer. Pero había una lección que me era necesaria aprender.

 

Durante muchos años buscando la verdad sobre Dios tuve muchas discusiones con mi madre, que es Pastor, sobre quién es Dios. Chocamos constantemente con nuestras diferencias; Nunca entendía por qué Dios llamó a mi madre a ser pastor, lo que ocupaba su tiempo con la iglesia, haciéndome sentir ignorado. Hice a Dios responsable de esto. Mi madre intentó mostrarme un Dios de amor a través de la Ley.

 

De todos modos, aquí estoy en una cabina de camión fría, quejándome de porqué todo me ha salido mal… tú sabes sintiendo pena por mí mismo, de repente, un momento de verdad, un momento donde Dios me enfrenta conmigo mismo. Muchas imágenes vinieron a mi mente, como una película. Dios me remonta cuando era un bebé, me demuestra cómo mi madre toma cuidado de mí, enseñándome a cómo gatear, cómo sentarme, cómo caminar, cómo hablar, cómo funcionar, cómo comer, cómo beber de una taza, cómo jugar, cómo sonreír, cómo acabar mi asignación, cómo controlarme, cómo tomar buenas decisiones, cómo orar, cómo reír, cómo dormir, cómo respetar otras personas, cómo amar a mi papá y a otros, cómo cuidar a otros, cómo leer, cómo estudiar, cómo funciona mi cuerpo, cómo olvidar, cómo superar situaciones…

 

Cuando esa película se acabó comencé a quejarme de cuántas veces ella no pudo darme lo qué necesité. Entonces comienza otra película. Él me mostró mi mamá como bebé, cómo su madre la abandonó, cómo ella casi murió, cómo ella creció sin una madre, cómo su padre tuvo que dejarla en casa de sus abuelos para trabajar en la ciudad, cómo ella creció sin la presencia de su padre, cómo ella tuvo que buscar agua en el río, cómo ella vio su abuelo morir, cómo ella vivió su niñez sin ningún lujo. Dios después me habló y me dijo: “Ella no podía darte muchas de las cosas que esperaste de ella porque no había nadie allí mientras ella crecía para mostrarle cómo, pero aún, ella te dio mucho más de lo que ella recibió”.

 

Comienzo a llorar profusamente, como ahora mientras escribo. “Qué hijo desagradecido yo fui cuando niño”, y en ese momento, en medio de la nada en una noche fría, hubiera dado cualquier cosa por tener un segundo del amor que tenía en mi hogar de niño. Nunca hablo con ella sobre esto, pero dejame decirte, no hay otra persona en esta tierra que ame a su madre como yo amo a la mía. En vez de decir cualquier cosa actúo diferente, con amor y respecto. Finalmente en mis 35 años crecí.

 

Dios, a pesar que no lo merecimos envió a su Hijo único en su clase, el que odiamos y matamos, el que le dimos con látigo coléricos, a quien escupimos… al que dijo: “Padre perdónalos porque no saben que es lo que están haciendo” y resucitó, todo esto porque nos ama. Éste es el Dios que sirvo, no un Dios de maldiciones y destrucción, pero un Dios de fuego consumidor que me consume con su fuego para purificarme en su tolerancia para poder vivir con propósito en su Reino, con Cristo como mi modelo, y el Espíritu Santo para dirigirme.

 

Éste es mi Dios, mi Dios hoy.

Sean Bendecidos

All Rigths Reserved ® 2008, all materials on this newsletter are copyrighted by the authors, to use any of the information posted in this newsletter you have to obtain writing permission by the author. All images and pictures provided by the authors you need previous concentment to use them because they are protected by the Copyright Laws Worldwide. Copyrights ©2008 by the author and by Media-Ministry.org. Design by Rafael Vilá. God Today Free Newsletter is a Trademark of Media-Ministry.org. Any other logo is an ownership of the author, band or writer. All arts posted in this Newsletter are copyrighted and protected by the Copyright Laws Worldwide as well. For permissions log on to www.media-ministry.org. This newsletter is a public service to help expose the talent of the Kingdom of Heaven. If you believe that something published here is offensive write to the editor using the comments page.