..."Dios creó a la humanidad bajo un dominio perfecto de comunión entre varón y hembra. Ambos ante sus ojos eran uno, un Reinado perfecto entre dos seres fue puesto. Señorearán y se reproducirán."...
Rafael Vilá
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Saben, desde el principio de la historia se ha desatado una batalla campal que hasta en estos días se siente. Es una guerra sin final, aparentemente. Una división más grande que las divisiones sociales, religiosas, políticas y económicas. Más denigrante que la Segunda Guerra Mundial; ha creado más víctimas que la Santa Inquisición y los campos de concentraciones de Adolfo Hitler. Es una guerra que destruye aún el fundamento de nuestra sociedad.
Me imagino que te preguntarás... ¿De qué guerra estaré hablando? Bueno, definitivamente no es la guerra en Iraq, ni la guerra del Golfo. Tampoco la invasión Norte Americana en Puerto Rico, mucho menos las conquistas de Yenjis Khan.
La guerra a la cual me refiero afecta aún a nuestras iglesias, nuestros matrimonios, nuestros jóvenes y nuestros niños. Ha provocado mayor división mundial que las divisiones de la Muralla de Berlín y de la Muralla China. Es una guerra histórica que aún en el presente deja estragos, y a pesar del tiempo la guerra en vez de disminuir se acrecienta.
Aunque parezca una broma, no lo es, y es un tema serio. La Guerra es la guerra de los sexos. Durante siglos hemos dividido los sexos por diferentes categorías, las cuales llamaré poder mecánico, permisivo, estructural y jerárquico. Le llamaré a la Guerra de los Sexos, la Guerra de Adán por causa de que según la palabra origina Adán significa “Humanidad” y no solo un hombre o varón. Cuando Dios creó a Adán, declara la Biblia “varón y hembra los creó” (Génesis 1:27) y luego se confirma este versículo en Génesis 5:2 diciendo: “Varón y hembra los creó; y los bendijo, y llamó el nombre de ellos Adán, el día en que fueron creados”. (RV 1960)
Hagamos conciencia que la Biblia declara “y llamó el nombre de ellos Adán, el día en que fueron creados”. Para Dios no había alguna diferencia. Adán era en esencia varón y hembra, al momento que Dios instruía a Adán, cuando aún la hembra no había sido formada de él, Dios instruía a ambos. No sería mal interpretar entonces por qué razón Dios llamó a Adán en el momento de la caída, pues hasta ese momento para Dios Adán era el varón y la hembra. Digo hasta ese momento pues es por esta razón que comienza la diferencia jerárquica entre la mujer y el hombre.
Es por esto que en el primer capítulo hablaré del Poder Jerárquico. Quiero hacer claro que el estudio se basará en la realidad escriturar de la Palabra de Dios y abundará también en estudios hechos a través de la historia. Lo que incluirá escritos no necesariamente utilizados por la Iglesia Protestante Cristiana, pues no limitaré este estudio a nuestro pequeño cuadro existencial sino que analizaré este aspecto dentro de todos los puntos de vistas religiosos, sociales y económicos, pues cada uno forma parte esencial de la estructuración de la Iglesia, sus creencias, tabús, realidades y no completas verdades. Entiendo que este es un tema para un público maduro y no para crear contiendas ni divisiones.
Luego de tocar el tema del poder Jerárquico seguiré con el poder permisivo, mecánico y por último estructural.
“A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus preñeces; con dolor darás a luz los hijos; y tu deseo será para tu marido, y él se enseñoreará de ti” Génesis 3:16. (RV 1960)
Como mencioné anteriormente, Dios creó al hombre bajo un dominio perfecto de comunión entre varón y hembra. Ambos ante sus ojos eran uno, un Reinado perfecto entre dos seres fue puesto. Señorearán y se reproducirán.
Si nos damos cuenta, cuando Dios dijo: “no es bueno que el hombre esté solo”, Adán nunca reconoció que estaba solo. Esto puede ser por dos razones, por la presencia de Dios total en su vida y porque dentro de sí era un ser completo. No fue hasta tanto que Dios le dijo que estaba solo que Adán entendió el significado de soledad, no una soledad social (Dios y Hombre) pero una soledad de especie (Hombre “Varón y Hembra”).
Es entonces que Dios comienza a crear animales de todas las especies de la misma manera que formó al hombre, de la tierra. Ten en cuenta que Dios voluntariamente le traía cada criatura ante él para que el hombre le diera nombre a cada una de ellas. Pues Dios entregó el señorío de la creación a Adán (Varón y Hembra). Es donde comienza tal vez una necesidad del Varón de tomar dominio. Cuando Dios extrae la hembra del varón y la trae ante él, nunca se especifica en el Génesis que la trajo ante el varón con el propósito que le diera nombre, ya Dios le había dado un nombre a ambos. Por esto entiendo que el varón en suposición pensó tener dominio sobre la hembra y le puso un nombre. Pero ante Dios ambos eran uno, y les llamó Adán.
Podemos suponer, que este sentimiento de dominio llevó al varón enviar a la hembra a buscar alimento sola. También podemos entender que ambos eran dos seres completos, y por consecuencia de esto tal vez la hembra quiso ir sola, o el varón estaba muy cómodo y no quería ir con ella a buscar el alimento... ¿Cuál fue la razón? Nunca la sabremos, es un detalle que la Biblia nunca aclara. Tampoco se profundiza en escritos más antiguos que el Génesis. Lamentablemente la hembra estaba sola y el varón, aún cuando Dios específicamente les dijo que no era bueno.
El resto de la historia ya la conocemos, la hembra come de la fruta, la lleva al varón y come de ella también. En el momento que el varón come de la fruta entonces se escucha la voz de Dios llamando a Adán. Muchos interpretan esto como un indicio de que Dios no le dio cartas al asunto hasta que el hombre comió de la fruta pues el hombre era el dominante. Pero si entendemos que para Dios ambos eran Adán, podemos suponer que para Dios Adán no había comido de la fruta sino cuando ambos hubieran comido de ella.
¿Qué hubiera pasado entonces si el varón no hubiera comido de la fruta? Realmente no sabremos, pero muchos piensan que el varón hubiera redimido la hembra y otros piensan que Dios hubiera destruido a la hembra y formado otra. Pero qué hubiera pasado, es un misterio. Lo que conocemos fue lo que pasó.
Ambos comieron de la fruta y Dios vino buscando por ellos. Es cuando comienza el torneo de Ping-Pong, quién fue el culpable y quién no. Es en este momento que nos damos cuenta que nuestro Adán sufrió el primer divorcio en la historia, cada uno se traicionó y se separó de la cobertura Adán. La creación más importante para Dios se desmoronaba ante sus ojos.
Es entonces que Dios comienza a emitir responsabilidades, no maldiciones a cada uno. Si fuera por orden de dominio según imponen algunos, entonces Dios hubiera comenzado por el varón. Pero no fue así, Dios comenzó por orden de llegada, primero la serpiente (el tentador), la mujer (recipiente) y luego al hombre. Como todos sabemos Dios obra siempre con propósito. Solo podemos observar dos “Por cuanto”, cuando Dios se dirige a la serpiente y al varón. Debemos notar que Dios no utiliza la frase tu mujer hasta luego que emite el resultado de la desobediencia de la mujer.
La mujer estaba cubierta por el Señorío de Dios, pero esta cobertura fue quebrantada y no fue hasta la caída de Adán que la mujer viene a ser posesión de su esposo, como las otras sub-criaturas, animales, insectos y vegetales. Vemos como la caída de Adán lo reduce a una simple criatura, no más a imagen y semejanza de Dios. Esto lo podemos observar cuando leemos en Génesis 1:29-30 y Génesis 2:15-17 donde Dios da instrucciones qué comer, si observan detenidamente, ninguno de los alimentos para Adán (varón y hembra) los forzaba a inclinarse, sino a mantener una postura recta y de señorío, pero los alimentos de las demás criaturas les forzaban a inclinarse, postura de sumisión. Ahora bien, cuando observamos Génesis 3:18, vemos como la acción de Adán lo redujo a una criatura sumisa: “Espinos y cardos te producirá, y comerás plantas de los campos”.
La caída de Adán no solo trajo división entre Dios y la humanidad, sino entre el varón y la hembra. Esto trajo consecuencias terribles que aún nos afectan hoy.
De esto abundaré en la próxima edición, en donde observaremos como Cristo restaura a la mujer a su posición original de igualdad entre varón y hembra.
Sean muy bendecidos.
Estudio por Rafael Vilá ©2008 www.GTFN.org
Recursos:
Estudio Sobre El Ministerio de la Mujer by Dr. Pablo Caballeros ©2005 www.forosantesdelfin.com
The First Book of Adam and Eve
Presentación De La Carta Apostólica “Mulieris Dignitatem” De Juan Pablo II Sobre La Dignidad Y La Vocación De La Mujer by Card. Joseph Ratzinger
Strong Hebrew and Greek Numbers Dictionary
Biblias:
Nueva Version Internacional
Biblia de las Américas
Reina Valera 1909 and 1960 version
Sagradas Escrituras Version Antigua
King James Version 1769
New International Version
American Standard Version